VV. AA.
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Es necesario reconocer que las pedagogías críticas dan para todo, pues si algo está en disputa hoy en día, son los diferentes constructos de saber y conocimiento emanados de los escenarios populares. Con la proliferación de diversas formas de comunicación e información cualquiera hace uso de los elementos y de los recursos liberadores y emancipatorios de los pueblos, para amañarlos y tergiversarlos, justificar con ello políticas públicas que son totalmente contrarias a lo que plantearían sus mentores, desde administraciones aparentemente de izquierda como las del Polo Democrático y el Movimiento Progresistas en Bogotá, como la del PRO en la ciudad de Buenos Aires y la alcaldía chavista en Caracas, hacen uso de las pedagogías críticas en la implementación de sus políticas educativas, pero ¿realmente responden a propuestas antisistema o muy por el contrario lo que buscan es legitimar el orden establecido? Podríamos considerar que desde las posturas de izquierda existe un interés de por lo menos replantear el sistema existente o colocarlo en tela de juicio, no obstante en administraciones como las de Buenos Aires en la actualidad, es claro que hay una marcada posición de derecha,que lo que busca es legitimar plenamente el insepulto modelo neoliberal y reafirmar el sistema capitalista. También es bueno recordar cómo las pedagogías críticas se convierten en un muy buen instrumento de marketing y venta de servicios educativos tanto en instituciones privadas como públicas de todo el continente, así le colocan a un pregrado o posgrado el nombre de pedagogías críticas y ya con esto logran ampliar su oferta y darle un plus alternativo al producto que venden en el mercado de los bienes y servicios donde se ha insertado la universidad pública y estatal. Ante esta situación es bueno reabrir y mantener el debate en torno a ¿qué son las pedagogías críticas?, ¿cómo delimitarlas?, ¿en qué escenarios es legítimo asumirlas como una propuesta que defienda el statu quo o muy por el contrario busque sustituirlo?, ¿cómo se defiende esta construcción de conocimiento desde lo popular?, ¿cómo y quienes pueden evitar que un bien común se convierta en una mercancía de intercambio privado? Estos y otros temas e interrogantes queremos colocar en el ambiente del debate académico, político y social y así mantenernos junto a muchos otros y otras como aquel martillo que golpea nuestras conciencias cuando la falta de formación, el facilismo, la ambigüedad y el acomodamiento político los lleva a contradecir en la práctica lo que supuestamente hemos asumido en un proceso educativo.