CASTILLO PARRA, CESAR ARTURO
U$ 13,59 12,18 €
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Los planteamientos que se han desarrollado en este texto de historia regional procuran alejarse de esa concepci?n tradicional y eurocentrista del arte y por ello abordan el arte desde la ?ptica de la interdisciplinariedad, con referencias a la historia, la sociolog?a, la econom?a e incluso a la literatura, para se?alar los elementos que inciden de una forma particular en nuestra producci?n pict?rica y en especial en el genero del retrato.La historia del Valle del Cauca tiene una rica producci?n de retratos que puede rastrearse incluso desde los tiempos prehisp?nicos y que se extiende m?s a partir de la ?poca colonial. Pero la elite cultural, es decir curadores, cr?ticos, historiadores del arte y acad?micos, muy poca atenci?n le ha prestado hasta la fecha. Una situaci?n que contrasta con el uso pol?tico que de ellos se hace, pues han sido ?tiles a los intereses de los grupos dominantes, en su idea de mostrarse como merecedores de una legitimidad que les ha permitido perpetuarse en el poder.Lo cierto es que a pesar del gran influjo de las corrientes europe?stas del arte, con el tiempo hemos visto que los productos de nuestros pintores tienen una identidad propia, distinta de las corrientes universales, porque son la consecuencia de un contexto y unas din?micas propias de la regi?n, tal y como el lector podr? y sabr? evaluar.La historia del Valle del Cauca tiene una rica producci?n de retratos que puede rastrearse incluso desde los tiempos prehisp?nicos y que se extiende m?s a partir de la ?poca colonial. Pero la elite cultural, es decir curadores, cr?ticos, historiadores del arte y acad?micos, muy poca atenci?n le ha prestado hasta la fecha. Una situaci?n que contrasta con el uso pol?tico que de ellos se hace, pues han sido ?tiles a los intereses de los grupos dominantes, en su idea de mostrarse como merecedores de una legitimidad que les ha permitido perpetuarse en el poder.Lo cierto es que a pesar del gran influjo de las corrientes europe?stas del arte, con el tiempo hemos visto que los productos de nuestros pintores tienen una identidad propia, distinta de las corrientes universales, porque son la consecuencia de un contexto y unas din?micas propias de la regi?n, tal y como el lector podr? y sabr? evaluar.Lo cierto es que a pesar del gran influjo de las corrientes europe?stas del arte, con el tiempo hemos visto que los productos de nuestros pintores tienen una identidad propia, distinta de las corrientes universales, porque son la consecuencia de un contexto y unas din?micas propias de la regi?n, tal y como el lector podr? y sabr? evaluar.Nota: Impreso en papel esmaltado.
Los planteamientos que se han desarrollado en este texto de historia regional procuran alejarse de esa concepción tradicional y eurocentrista del arte y por ello abordan el arte desde la óptica de la interdisciplinariedad, con referencias a la historia, la sociología, la economía e incluso a la literatura, para señalar los elementos que inciden de una forma particular en nuestra producción pictórica y en especial en el genero del retrato.La historia del Valle del Cauca tiene una rica producción de retratos que puede rastrearse incluso desde los tiempos prehispánicos y que se extiende más a partir de la época colonial. Pero la elite cultural, es decir curadores, críticos, historiadores del arte y académicos, muy poca atención le ha prestado hasta la fecha. Una situación que contrasta con el uso político que de ellos se hace, pues han sido útiles a los intereses de los grupos dominantes, en su idea de mostrarse como merecedores de una legitimidad que les ha permitido perpetuarse en el poder.Lo cierto es que a pesar del gran influjo de las corrientes europeístas del arte, con el tiempo hemos visto que los productos de nuestros pintores tienen una identidad propia, distinta de las corrientes universales, porque son la consecuencia de un contexto y unas dinámicas propias de la región, tal y como el lector podrá y sabrá evaluar.La historia del Valle del Cauca tiene una rica producción de retratos que puede rastrearse incluso desde los tiempos prehispánicos y que se extiende más a partir de la época colonial. Pero la elite cultural, es decir curadores, críticos, historiadores del arte y académicos, muy poca atención le ha prestado hasta la fecha. Una situación que contrasta con el uso político que de ellos se hace, pues han sido útiles a los intereses de los grupos dominantes, en su idea de mostrarse como merecedores de una legitimidad que les ha permitido perpetuarse en el poder.Lo cierto es que a pesar del gran influjo de las corrientes europeístas del arte, con el tiempo hemos visto que los productos de nuestros pintores tienen una identidad propia, distinta de las corrientes universales, porque son la consecuencia de un contexto y unas dinámicas propias de la región, tal y como el lector podrá y sabrá evaluar.Lo cierto es que a pesar del gran influjo de las corrientes europeístas del arte, con el tiempo hemos visto que los productos de nuestros pintores tienen una identidad propia, distinta de las corrientes universales, porque son la consecuencia de un contexto y unas dinámicas propias de la región, tal y como el lector podrá y sabrá evaluar.Nota: Impreso en papel esmaltado.