DÍAZ VARGAS, HENRY
U$ 1,28 1,15 €
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El texto, forma parte de la trilogía El Silencio de Los Moradores del Viento y El Silencio De Las Cenizas En El Rio que se terminó de escribir a finales del año 2003 por Henry Díaz Vargas. A veces nos da dificultad comprender el presente. Por desgracia, es ignorancia del pasado. Sin embargo tratar de comprender el pasado sin saber lo que sucede en el presente es algo tan inútil como el futuro que siempre nos hemos creído. Los Campanarios es un acercamiento al hombre, a su familia, que no huye sino que se pone a salvo de esas fuerzas aterradoras, fantasmales, que tienen a la población en emigración permanente. Eterno fenómeno en nuestro país y eterno motivo para el artista que sufre los embales de la existencia. El núcleo vital de la sociedad: la familia se desvertebra de un momento a otro como cuando llega la muerte. Pero la muerte es definitiva, el desplazamiento crece, se reproduce y no muere. El hombre queda en el limbo maldito de la incertidumbre, cuando no puede articular más que susurros para dejar huella sobre El Viento Con Su Débil Voz. Susurra Lo que ha sido el paso por estas tierras, terrenales, de Dios. El juego del tiempo en Los Campanarios no es una metáfora. Es la realidad. Mientras la temporalidad de la vida avanza con sus desesperos y las esperanzas truncadas, el de la persecución no avanza. Es el mismo siempre. Es el estatismo absoluto del acorralamiento mientras se traga lejanías. Los personajes de Los Campanarios son un palimpsesto extraño de sentimientos, de amor, de frustraciones, de deseos, de comprensiones, de tanta existencia elemental que quizás no alcancemos a comprender como espectadores pero como seres humanos es muy probable que sintamos algo muy adentro de nuestra espiritualidad. Un remolino de fuerzas extrañas que levantan, sacuden, estremecen almas y las ponen a volar sin saber dónde van a parar en esta vida y la otra. Eso y lo que aporte el espectador es el texto teatral Los Campanarios Del Silencio. A veces nos da dificultad comprender el presente. Por desgracia, es ignorancia del pasado. Sin embargo tratar de comprender el pasado sin saber lo que sucede en el presente es algo tan inútil como el futuro que siempre nos hemos creído. Los Campanarios es un acercamiento al hombre, a su familia, que no huye sino que se pone a salvo de esas fuerzas aterradoras, fantasmales, que tienen a la población en emigración permanente. Eterno fenómeno en nuestro país y eterno motivo para el artista que sufre los embales de la existencia. El núcleo vital de la sociedad: la familia se desvertebra de un momento a otro como cuando llega la muerte. Pero la muerte es definitiva, el desplazamiento crece, se reproduce y no muere. El hombre queda en el limbo maldito de la incertidumbre, cuando no puede articular más que susurros para dejar huella sobre El Viento Con Su Débil Voz. Susurra Lo que ha sido el paso por estas tierras, terrenales, de Dios. El juego del tiempo en Los Campanarios no es una metáfora. Es la realidad. Mientras la temporalidad de la vida avanza con sus desesperos y las esperanzas truncadas, el de la persecución no avanza. Es el mismo siempre. Es el estatismo absoluto del acorralamiento mientras se traga lejanías. Los personajes de Los Campanarios son un palimpsesto extraño de sentimientos, de amor, de frustraciones, de deseos, de comprensiones, de tanta existencia elemental que quizás no alcancemos a comprender como espectadores pero como seres humanos es muy probable que sintamos algo muy adentro de nuestra espiritualidad. Un remolino de fuerzas extrañas que levantan, sacuden, estremecen almas y las ponen a volar sin saber dónde van a parar en esta vida y la otra. Eso y lo que aporte el espectador es el texto teatral Los Campanarios Del Silencio. Los Campanarios es un acercamiento al hombre, a su familia, que no huye sino que se pone a salvo de esas fuerzas aterradoras, fantasmales, que tienen a la población en emigración permanente. Eterno fenómeno en nuestro país y eterno motivo para el artista que sufre los embales de la existencia. El núcleo vital de la sociedad: la familia se desvertebra de un momento a otro como cuando llega la muerte. Pero la muerte es definitiva, el desplazamiento crece, se reproduce y no muere. El hombre queda en el limbo maldito de la incertidumbre, cuando no puede articular más que susurros para dejar huella sobre El Viento Con Su Débil Voz. Susurra Lo que ha sido el paso por estas tierras, terrenales, de Dios. El juego del tiempo en Los Campanarios no es una metáfora. Es la realidad. Mientras la temporalidad de la vida avanza con sus desesperos y las esperanzas truncadas, el de la persecución no avanza. Es el mismo siempre. Es el estatismo absoluto del acorralamiento mientras se traga lejanías. Los personajes de Los Campanarios son un palimpsesto extraño de sentimientos, de amor, de frustraciones, de deseos, de comprensiones, de tanta existencia elemental que quizás no alcancemos a comprender como espectadores pero como seres humanos es muy probable que sintamos algo muy adentro de nuestra espiritualidad. Un remolino de fuerzas extrañas que levantan, sacuden, estremecen almas y las ponen a volar sin saber dónde van a parar en esta vida y la otra. Eso y lo que aporte el espectador es el texto teatral Los Campanarios Del Silencio. El núcleo vital de la sociedad: la familia se desvertebra de un momento a otro como cuando llega la muerte. Pero la muerte es definitiva, el desplazamiento crece, se reproduce y no muere. El hombre queda en el limbo maldito de la incertidumbre, cuando no puede articular más que susurros para dejar huella sobre El Viento Con Su Débil Voz. Susurra Lo que ha sido el paso por estas tierras, terrenales, de Dios. El juego del tiempo en Los Campanarios no es una metáfora. Es la realidad. Mientras la temporalidad de la vida avanza con sus desesperos y las esperanzas truncadas, el de la persecución no avanza. Es el mismo siempre. Es el estatismo absoluto del acorralamiento mientras se traga lejanías. Los personajes de Los Campanarios son un palimpsesto extraño de sentimientos, de amor, de frustraciones, de deseos, de comprensiones, de tanta existencia elemental que quizás no alcancemos a comprender como espectadores pero como seres humanos es muy probable que sintamos algo muy adentro de nuestra espiritualidad. Un remolino de fuerzas extrañas que levantan, sacuden, estremecen almas y las ponen a volar sin saber dónde van a parar en esta vida y la otra. Eso y lo que aporte el espectador es el texto teatral Los Campanarios Del Silencio. Los personajes de Los Campanarios son un palimpsesto extraño de sentimientos, de amor, de frustraciones, de deseos, de comprensiones, de tanta existencia elemental que quizás no alcancemos a comprender como espectadores pero como seres humanos es muy probable que sintamos algo muy adentro de nuestra espiritualidad. Un remolino de fuerzas extrañas que levantan, sacuden, estremecen almas y las ponen a volar sin saber dónde van a parar en esta vida y la otra. Eso y lo que aporte el espectador es el texto teatral Los Campanarios Del Silencio. Un remolino de fuerzas extrañas que levantan, sacuden, estremecen almas y las ponen a volar sin saber dónde van a parar en esta vida y la otra. Eso y lo que aporte el espectador es el texto teatral Los Campanarios Del Silencio.