DIANA GÓMEZ NAVAS, ADRIÁN SERNA DIMAS
U$ 15,13 13,56 €
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Las sociedades inmersas en conflictos armados intensos o abiertas a procesos de pacificaci?n y reconciliaci?n nacional se enfrentan inexorablemente a las cuestiones de la memoria. La memoria es pr?ctica confiscada o confinada cuando arrecia la violencia y, al mismo tiempo, objeto sensible cuando el conflicto se encauza hacia la deliberaci?n pol?tica. Esto porque la memoria no s?lo hace visible a las v?ctimas y los victimarios, no s?lo denuncia los contextos y los modos del sufrimiento y el terror. M?s all?, la memoria es un umbral que cuestiona a la sociedad sus permisividades en tiempos de guerra y sus omisiones en tiempos de paz. Estas demandas a la memoria se hicieron especialmente evidentes en los pa?ses de Am?rica Latina sometidos por d?cadas a dictaduras infames y a conflictos armados crueles. En efecto, en los ?ltimos treinta a?os, al tiempo que ca?an dictadores, que se apaciguaban conflictos armados y que se restitu?an gobiernos democr?ticos en diferentes pa?ses latinoamericanos, fueron surgiendo desde diferentes instancias los reclamos por unas memorias en capacidad de vindicar a las v?ctimas, de se?alar a los victimarios, de condenar los modos infames de la guerra y, porqu? no, de identificar los factores que hicieron admisible la violencia para sociedades enteras. Producto de estos reclamos se implementaron instancias concernidas con la vindicaci?n de la memoria. Estas instancias operaron al interior de comisiones de verdad, de recuperaci?n hist?rica o de resarcimiento, orientadas a respaldar la judicializaci?n de victimarios, a reconocer a las v?ctimas o apoyar pol?ticas de perd?n y olvido. Dependiendo del pa?s, de los conflictos y de las v?as pol?ticas para resolverlos, la memoria fue conducida a instancias diferentes, soportada en respaldos institucionales divergentes, obligada a objetivos dis?miles. Estas distintas experiencias en torno al papel y sentido de la memoria resultan relevantes actualmente para el caso colombiano.En efecto, en los ?ltimos treinta a?os, al tiempo que ca?an dictadores, que se apaciguaban conflictos armados y que se restitu?an gobiernos democr?ticos en diferentes pa?ses latinoamericanos, fueron surgiendo desde diferentes instancias los reclamos por unas memorias en capacidad de vindicar a las v?ctimas, de se?alar a los victimarios, de condenar los modos infames de la guerra y, porqu? no, de identificar los factores que hicieron admisible la violencia para sociedades enteras. Producto de estos reclamos se implementaron instancias concernidas con la vindicaci?n de la memoria. Estas instancias operaron al interior de comisiones de verdad, de recuperaci?n hist?rica o de resarcimiento, orientadas a respaldar la judicializaci?n de victimarios, a reconocer a las v?ctimas o apoyar pol?ticas de perd?n y olvido. Dependiendo del pa?s, de los conflictos y de las v?as pol?ticas para resolverlos, la memoria fue conducida a instancias diferentes, soportada en respaldos institucionales divergentes, obligada a objetivos dis?miles. Estas distintas experiencias en torno al papel y sentido de la memoria resultan relevantes actualmente para el caso colombiano.