ORTIZ, CARLOS HUMBERTO
U$ 12,31 11,03 €
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A veces se escoge mal. Esta es una idea extra?a para los economistas ortodoxos. Acostumbrados a pensar en agentes que siempre optimizan, extrapolan equivocadamente esta l?gica a los pa?ses. Pero la interacci?n pol?tica y la definici?n de los juegos de poder no siempre llevan a la senda ?ptima del desarrollo econ?mico. Con el acicate de las ganancias de corto plazo se pueden definir pol?ticas econ?micas y sociales miopes. Sin embargo, estos economistas al igual que los pol?ticos y los periodistas mantienen la ilusi?n de la optimizaci?n colectiva con la ideolog?a de que todo 10 que es bueno para los empresarios es bueno para el pa?s, y esta visi?n se complementa con la idea de que la senda de desarrollo seguida tal vez no fue muy buena pero era inevitable. Ni una cosa ni la otra: no siempre el beneficio de las ?lites es bueno para el pa?s, y no hay fatalidad absoluta en el desenvolvimiento social, pol?tico y econ?mico.??El presente texto hace evidente c?mo fue que Colombia se equivoc? y cay? en lo que Hirschman denominaba el riesgo del estancamiento estructural: el de abandonar el proceso de diversificaci?n productiva y estancarse en un nivel intermedio del desarrollo. Muchos de los problemas sociales que sufre hoy el pa?s -pobreza, exclusi?n, desigualdad, marginalidad, deterioro del mercado laboral, migraci?n econ?mica- ser?an menores si se hubiese mantenido la senda de desarrollo que se tuvo hasta los a?os 60. Con el abandono de la promoci?n p?blica de los sectores potenciales, el pa?s en su conjunto perdi?. Este libro muestra la necesidad de una pol?tica econ?mica para el desarrollo como es la de la senda de la diversificaci?n productiva con incorporaci?n creciente de tecnolog?as de punta.?
A veces se escoge mal. Esta es una idea extraña para los economistas ortodoxos. Acostumbrados a pensar en agentes que siempre optimizan, extrapolan equivocadamente esta lógica a los países. Pero la interacción política y la definición de los juegos de poder no siempre llevan a la senda óptima del desarrollo económico. Con el acicate de las ganancias de corto plazo se pueden definir políticas económicas y sociales miopes. Sin embargo, estos economistas al igual que los políticos y los periodistas mantienen la ilusión de la optimización colectiva con la ideología de que todo 10 que es bueno para los empresarios es bueno para el país, y esta visión se complementa con la idea de que la senda de desarrollo seguida tal vez no fue muy buena pero era inevitable. Ni una cosa ni la otra: no siempre el beneficio de las élites es bueno para el país, y no hay fatalidad absoluta en el desenvolvimiento social, político y económico. El presente texto hace evidente cómo fue que Colombia se equivocó y cayó en lo que Hirschman denominaba el riesgo del estancamiento estructural: el de abandonar el proceso de diversificación productiva y estancarse en un nivel intermedio del desarrollo. Muchos de los problemas sociales que sufre hoy el país -pobreza, exclusión, desigualdad, marginalidad, deterioro del mercado laboral, migración económica- serían menores si se hubiese mantenido la senda de desarrollo que se tuvo hasta los años 60. Con el abandono de la promoción pública de los sectores potenciales, el país en su conjunto perdió. Este libro muestra la necesidad de una política económica para el desarrollo como es la de la senda de la diversificación productiva con incorporación creciente de tecnologías de punta.