EDIER HERNÁN BUSTOS VELAZCO, ADELA MOLINA ANDRADE
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Con sentimientos nobles, con fr?as razones, con amores, poderes y miserias, expl?citas u ocultas, existen tantas concepciones de territorio como seres humanos: m?s de 7500 millones hoy, y con certeza m?s de 100 mil millones desde que el Homo Sapiens est? en la Tierra, seg?n estimaciones de Carl Haub. Asimismo, existe un inconsciente colectivo com?n donde millones de seres humanos comparten una concepci?n de territorio semejante, de una armon?a real o so?ada entre naturaleza natural y naturaleza social. En tiempos donde el consumismo, el materialismo, los?ego?smos y otras miserias est?n a la orden del d?a, es un placer y un honor prologar un libro donde los territorios parecieran ser escuchados por los pueblos y sus culturas. Las tres revoluciones mencionadas por Yuval Noah Harari ?cognitiva, agr?cola y cient?fica? hace aproximadamente 70 mil, 12 mil y 500 a?os respectivamente, fueron construyendo a lo largo de la historia unas concepciones de territorio donde la relaci?n del hombre y la mujer con su medio geogr?fico visibilizaron, desde el arte, la literatura, la ciencia, la t?cnica y diversas creencias, modos de vivir el territorio de manera mucho m?s arm?nica que la actual, donde vivimos y padecemos nuestro d?a a d?a en ciudades y espacios rurales, o tambi?n inmersos en espacios?como la televisi?n o internet. Es notable el desprecio por el territorio impulsado desde la Revoluci?n Industrial hace poco m?s de 250 a?os, el cual se ha intensificado y complejizado durante las ?ltimas fases del capitalismo, como tambi?n a partir del maltrato de pr?cticas propias de reg?menes comunistas, como la agresi?n al Mar Aral, al Amur Daria y al Sir Daria en la antigua Uni?n Sovi?tica.
Con sentimientos nobles, con frías razones, con amores, poderes y miserias, explícitas u ocultas, existen tantas concepciones de territorio como seres humanos: más de 7500 millones hoy, y con certeza más de 100 mil millones desde que el Homo Sapiens está en la Tierra, según estimaciones de Carl Haub. Asimismo, existe un inconsciente colectivo común donde millones de seres humanos comparten una concepción de territorio semejante, de una armonía real o soñada entre naturaleza natural y naturaleza social. En tiempos donde el consumismo, el materialismo, los egoísmos y otras miserias están a la orden del día, es un placer y un honor prologar un libro donde los territorios parecieran ser escuchados por los pueblos y sus culturas. Las tres revoluciones mencionadas por Yuval Noah Harari cognitiva, agrícola y científica hace aproximadamente 70 mil, 12 mil y 500 años respectivamente, fueron construyendo a lo largo de la historia unas concepciones de territorio donde la relación del hombre y la mujer con su medio geográfico visibilizaron, desde el arte, la literatura, la ciencia, la técnica y diversas creencias, modos de vivir el territorio de manera mucho más armónica que la actual, donde vivimos y padecemos nuestro día a día en ciudades y espacios rurales, o también inmersos en espacios como la televisión o internet. Es notable el desprecio por el territorio impulsado desde la Revolución Industrial hace poco más de 250 años, el cual se ha intensificado y complejizado durante las últimas fases del capitalismo, como también a partir del maltrato de prácticas propias de regímenes comunistas, como la agresión al Mar Aral, al Amur Daria y al Sir Daria en la antigua Unión Soviética.