LOS MISTERES DE LAS MINAS

LOS MISTERES DE LAS MINAS. CRONICA DE LA COLONIA EUROPEA MAS GRANDE DE COLOMBIA

Editorial:
UNIVERSIDAD DISTRITAL FRANCISCO JOSE DE CALDAS
Año de edición:
Materia
HISTORIA
ISBN:
978-958-8231-42-6
EAN:
9789588231426
Encuadernación:
Rústica
Disponibilidad:
DISPONIBLE 1 UNIDAD

Descuento:

-10%

Antes:

$ 33.000,00

Despues:

$ 29.700,00

U$ 10,22 8,35 €

Comprar

La gran puerta de entrada de los mineros extranjeros a los yacimientos auríferos y argentíferos de Marmato y Supía la abrió la necesidad de financiar la guerra de Independencia. Los gobernantes de la recién creada República de Colombia vieron en esos minerales una fuente de financiación y para obtener préstamos las entregaron en arrendamiento y las vendieron a los ingleses, seculares enemigos del español, siempre dispuestos a prestar dinero para combatirlo. Por esa causa, hacia 1827 el metalurgista francés Juan Bautista Boussingault trajo centenar y medio de mineros oriundos de la localidad inglesa de Cornwalles a trabajar en las minas de Marmato y en las aguas del río Supía. Luego vino más gente de toda clase y condición, desde médicos, ingenieros, capataces y mineros expertos, hasta aprendices e inútiles. Algunos extranjeros se quedaron para siempre, contrajeron matrimonio con nativas o con descendientes de otros místeres y formaron familias. Sólo unos cuantos trajeron esposa. Un buen número de esos mineros murió en estos pueblos y sus tumbas ya están olvidadas. Otros emigraron después en busca de climas más benignos y de condiciones de vida más cómodas, en especial hacia Medellín, tras acumular caudales de diversas magnitudes en las minas. Otros muchos regresaron a sus patrias de origen y los nombres de muchos se perdieron para siempre. Apenas unos cuantos figuran en documentos refundidos. Pero de sus vidas y destinos se ignora casi todo. Esos europeos se comprometieron en diversos grados y circunstancias con el progreso de la región. Algunos extranjeros se quedaron para siempre, contrajeron matrimonio con nativas o con descendientes de otros místeres y formaron familias. Sólo unos cuantos trajeron esposa. Un buen número de esos mineros murió en estos pueblos y sus tumbas ya están olvidadas. Otros emigraron después en busca de climas más benignos y de condiciones de vida más cómodas, en especial hacia Medellín, tras acumular caudales de diversas magnitudes en las minas. Otros muchos regresaron a sus patrias de origen y los nombres de muchos se perdieron para siempre. Apenas unos cuantos figuran en documentos refundidos. Pero de sus vidas y destinos se ignora casi todo. Esos europeos se comprometieron en diversos grados y circunstancias con el progreso de la región.